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Tras el subcampeonato de Copa de 1962, el Sevilla tendría que esperar 44 años para disputar la final de un torneo a nivel nacional o internacional. Entre ambas, se vivieron momentos buenos pero, sobre todo, muy malos. En los años 1960 el Sevilla deambuló por la mitad de la tabla, si bien se clasificó para la Copa de Ferias en la temporada 65/66; al año siguiente sólo lo salvó del descenso la promoción, y dos años después (67/68) dio con sus huesos en la Segunda división española tras 33 años disputando la máxima competición. Reapareció dos años después, consiguiendo un 3º puesto que le permitió disputar la Copa de Ferias; lo cual no impidió que el equipo se desfondara y volviera a descender a la Segunda división en la 71/72, en la que permaneció por 3 años. En el primero de ellos, se vivió la trágica muerte a pie de campo del delantero centro Pedro Berruezo en el campo de Pasarón, en Pontevedra, que conmocionó a la plantilla y afición. Pero el buen equipo conformado (que ya contaba en sus filas con Biri-Biri, que dio su nombre a la famosa Peña) logró ascender a Primera, de la que no habría de moverse hasta 21 años después. Como anécdota puede apuntarse el gol que Paul Breitner, el delantero alemán del Real Madrid, le marcó a Superpaco en la temporada 75/76, a través de un agujero en el lateral de la red. El árbitro no dudó en subir el tanto al marcador. En los años 1980, el equipo formado por hombres como Francisco López Alfaro y Pintinho (que en su debut le endosó 4 goles al Zaragoza), y dirigido por Miguel Muñoz primero y después por Manolo Cardo desplegó un fútbol que maravilló a propios y extraños, y le brindó al equipo dos participaciones consecutivas en la Copa de la UEFA en las temporadas 81/82 y 82/83. En la primera de éstas, en los octavos de final de la Copa de la UEFA 1982/83, el Sevilla, tras perder 2-0 contra el PAOK Salónica griego, remonta en casa logrando la clasificación con un 4-0. En cuartos fue eliminado por el 1. FC Kaiserslautern alemán. Varios años después, con Vicente Cantatore en el banquillo, el club consiguió una nueva participación (89/90). Ese año, el delantero austríaco Anton Polster logró alcanzar la cifra de 33 goles, sin embargo, no logró el pichichi, que fue para Hugo Sánchez con 38 tantos. En la temporada 92/93, el astro del fútbol Diego Armando Maradona llega al club de la mano del nuevo entrenador Carlos Salvador Bilardo, yendo de más a menos y saliendo, al acabar la temporada, por la puerta de atrás. Con Luis Aragonés, realizó dos buenas temporadas, en la segunda de las cuales se volvió a clasificar para la UEFA (94/95), y nada presagiaba lo que iba a acontecer al año siguiente. 
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